La identidad de una serie

Esta reflexión surgió de mi perfil de Facebook, lugar en el que suelo dejar bastantes opiniones a veces no muy meditadas ni demasiado profundas pero que pueden acabar siendo ideas interesantes que puedo desarrollar mejor en otro sitio. Y como ahora tengo este blog aprovecho para compartirlo por aquí.

Empezaba yo hablando sobre la verdadera identidad de una serie, de qué habla realmente y del propósito final que tiene. Y es que a menudo en las redes sociales he leído cosas que me han dejado la sensación de incomprensión por parte de mucha gente sobre lo que está viendo. Y no creo que se trate de poseer ninguna superioridad respecto al resto de espectadores, creo que simplemente vivimos en una era de comentarios exprés, de mucha impaciencia —yo peco y he pecado de todo ello— y de ver quién comenta primero sobre «lo último». O simplemente quien se alza como el mayor altavoz en un único afán por ser el centro de atención.

Ese mal endémico que parecemos padecer todos los habitantes de la red es el que hace que algunas series sean víctimas de una crítica que creo no merecen. O cuanto menos deberíamos aprender a mirar con más perspectiva y mayor amplitud algunas de las series que llegan a nuestras manos.

Empieza como un chiste pero no lo es:

¿Qué tienen en común The Leftovers, Lost y The X-Files

scully_mulder_ray_soames_autopsy_the_x-files_pilot

¿Cuál es la auténtica filosofía detrás de cada una de ellas? Para un servidor son más similares de lo que pueda parecer. Creo que algunas series han estado y estarán condenadas a no entenderse como lo que en realidad son, y que las capas y «adornos» que las han hecho grandes, míticas y tan atractivas al mismo tiempo han impedido que muchos hayan podido disfrutar plenamente de ellas. Los árboles que nos impiden ver el bosque.

¿Acaso The Leftovers es acerca de dónde se encuentra el 2% de la población mundial desaparecida? ¿Lost sobre la verdadera identidad de la Isla? ¿The X-Files sobre la existencia o no de extraterrestres y la respuesta a si estamos solos en el universo? Mi respuesta para las tres es no. No creo que esté aquí la auténtica riqueza de la serie, el gran tesoro a descubrir.

Es más, creo que las tres comparten algunos temas universales como son el dolor, la pérdida, la búsqueda de la verdadera identidad y la posición del individuo en el mundo. Es curioso también como en todos estos casos el personaje masculino principal tiene un rol similar: un hombre perdido y confuso que busca encontrarse a sí mismo y encontrar sentido a su alrededor.

lost_main_title-svg

Luego hay diferencias, claro: Jack Shephard (Lost) es un hombre de ciencia que reniega de todo aquello que no puede comprender a través de su propia experiencia, no se permite creer a ciegas. Fox Mulder (The X-Files) en cambio sustenta toda su vida en algo incomprensible y muy difícil de creer por parte de todos los que le rodean (la serie encuentra un maravilloso contrapunto en el personaje de Dana Scully). Y Kevin Garvey (The Leftovers) es quizá el personaje que se encuentra a medio camino de estas dos posturas; ante un suceso incomprensible que levanta toda clase de especulaciones, reacciones y creencias él trata de encontrar un equilibrio en su vida que parece condenado a romperse siempre.

Obviamente estas series tratan muchos otros temas, y esas famosas capas y «adornos» de los que hablaba más arriba son tan importantes para cada espectador como lo puede ser el verdadero significado. Yo mismo no puedo negar mi entusiasmo por todo el espectro más místico y mitológico de las series mencionadas (y muchas otras) así como el placer que supone teorizar acerca de las infinitas posibilidades que ofrecen algunos de estos universos ficticios.

Lost no sería lo que es sin todos sus excesos, y creo que ningún fan de la serie renunciaría ahora mismo a ninguna de las locuras que nos ofreció, porque fueron parte de esa experiencia. The Leftovers —cómo se nota la mano de Lindelof— también juega a eso, combina pura tragedia humana con una vertiente mucho más espiritual, con un salto al vacío maravilloso que invita a un mind blowing continuo por parte del telespectador. Eso sí, está todo mucho más medido que en Lost.

How I Met Your Mother

Hay otros casos como el de How I Met Your Mother en el que la obsesión por descubrir quién era la madre (the one) llegó a impedir a mucha gente disfrutar en ocasiones de ese recorrido maravilloso en el que se nos habló ni más ni menos que de cosas tan importantes como la amistad, la madurez y evolución constante y los cambios que debemos afrontar en la vida. La serie de Carter Bays y Craig Thomas iba de eso, aunque también es evidente que cada pista y cada detalle acerca de la identidad de Mother nos ponía los pelos de punta, la piel de gallina y nos hacía sonreír o llorar de emoción. Nos empujaba a creer en todas las cosas extraordinarias que nos pueden ocurrir en la vida, porque después de ver HIMYM sabemos que son esas pequeñas casualidades las que rigen nuestro mundo y nos hacen experimentar las más dulces y amargas situaciones.*

Seguro que hay más ejemplos, estos son solo unos pocos de los que he vivido con más interés y siento que de algún modo deben ser reivindicados. No hay nada mejor en la vida que vivir una experiencia plena, y las series también deben formar parte de eso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s