Reflexión a tenor de ‘Melancholia’ (Lars von Trier, 2011)

Ayer tuve la oportunidad de ver Melancholia (Lars von Trier, 2011) por primera vez en pantalla grande, en la Filmoteca de Catalunya. Además la sesión contó con una presentación de la película a cargo de Roger Mas, profesor de filosofía de la Universidad Autònoma de Barcelona. Una charla de unos 30 minutos que sin duda me ayudó a arrojar algo de luz a esta interesantísima cinta del danés y a verla desde una perspectiva en la que hasta ahora no había pensado demasiado.

Y es que me fascina cómo en Melancholia se habla de la muerte, cómo se aborda el concepto desde dos perspectivas diferenciadas bajo mi punto de vista; en la primera parte centrada en Justine (Kirsten Dunst) y en la segunda centrada en Claire (Charlotte Gainsbourg). Aunque en el fondo estén conectadas y el concepto de la muerte y la angustia que nos produce sea lo que enlace ambas partes y eleve la cinta hacia una gran reflexión sobre cómo lidiamos con ella.

En la primera parte durante la boda, el que se supone debe ser uno de los días más felices de tu vida, vemos a una Justine que pretende y que no es feliz, y que contagia ese malestar a los demás miembros de la familia. No sabemos qué le ocurre exactamente pero tenemos suficientes pistas porque se nos ha mostrado un prólogo en el que entendemos la conexión de ella con el planeta Melancolía y vemos cómo éste colisiona con la tierra y el mundo queda destruido. Aquí no se utiliza el apocalipsis como un gancho a desvelar si al final sucede o no, sino que ya en los primeros minutos se nos dice que no hay salvación, y ese es exactamente el estado anímico que parece acarrear Kirsten Dunst durante la película.

Es decir hay una primera concepción de la muerte como algo abstracto, algo que tenemos en el pensamiento y que sabemos que nos rodea pero que no asumimos como propio y que no enfrentamos. Simplemente sabemos que está ahí y que en cualquier momento todo puede terminar. Afortunadamente no es un pensamiento que las personas normales tengamos durante todo el tiempo sino acabaríamos al borde del suicidio, pero creo que Lars von Trier pretende plasmarlo en Justine y por ende extenderlo y contagiar al resto de personajes en la boda, que acaban alejándose de ella por diferentes razones (su padre, su marido, el chico que contrata temporalmente su jefe…)

Pero luego llega la segunda parte de la película y Claire, y es aquí donde aparece la segunda concepción de la muerte. Cuando asumimos la fatalidad y ésta se proyecta en algo físico y real. El planeta ya se muestra en todo su esplendor y se siembra la duda de si colisionará o no contra la Tierra. Claire es su máximo exponente, y ahora Justine queda en un segundo plano aunque sigue siendo de una importancia capital para comprender qué es Melancolía. Por ejemplo, es esta segunda la que asume más rápido la situación y se “entrega” a ese final y es Claire en cambio quien se acaba descomponiendo más rápido y temiendo por su vida, buscando desesperadamente una forma de sobrevivir y no asumiendo lo inevitable.

melancholia

También es significativo el papel del marido de Claire y el desenlace de su personaje, y es que en esta película el apocalipsis va por el interior de los personajes e importan poco los datos científicos que se ofrecen así como los cálculos y las posibilidades de sobrevivir. De lo que nos habla en realidad es de la forma de lidiar y sobrellevar la angustia de la muerte, que es representada de forma concreta por el planeta Melancolía y de forma más abstracta por sus dos personajes femeninos principales.

Por supuesto la película tiene muchas lecturas, y ésta es solo una que me apetecía hacer especialmente a raíz de la charla sobre filosofía y apocalipsis a la que pude asistir. La temática de la muerte en el cine es algo que personalmente me interesa mucho y la película de Lars von Trier me parece una de las aproximaciones más insólitas que se han hecho.

Para un servidor, muy pocas veces se ha filmado la muerte de forma más bella y sobrecogedora como en Melancholia y muchas menos he terminado una película con la sensación de temor por haber estado tan cerca de ella y haber compartido la angustia de sus personajes. A pesar de que, cuando la pantalla va a negro y se encienden las luces, compruebo que sigo allí.

Gracias por leer.

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